La Fábrica de San Balandrán tiene futuro

Escultura Juanjo

Artículo publicado en la sección de economía del diario EL COMERCIO de Gijón el 25.11.2018

LA FABRICA DE SAN BALANDRAN TIENE FUTURO

por Juan José del Campo Gorostidi. Doctor Ingeniero de Minas

La decisión de Alcoa de cerrar las plantas de Avilés y La Coruña es un paso más en la senda de desinversiones que la multinacional ha realizado en España desde que en 1998 adquirió el Grupo Inespal.  Alcoa se quedará con San Ciprián mientras le interese, la factoría española de producción de aluminio primario más moderna que integra además una planta de producción de alúmina y un gran puerto.

El Gobierno de España podrá dificultar el avance del ERE extintivo pero no dispondrá de la “acción de oro”, porque no la incluyó la SEPI en la privatización, una operación que resultó ser deficitaria para el Estado. Conviene recordar que Inespal había recibido fondos públicos desde 1990 por importe de 595 M€ para paliar sus pérdidas de 450 M€ y acometer inversiones. La operación se realizó -basta consultar la hemeroteca- en el marco de la liberalización del sector eléctrico español, un sarcasmo a la luz del actual recibo eléctrico,  y que supuso para Alcoa disponer de un precio de la electricidad ventajoso durante quince años, esto es hasta 2013.

Alcoa es por tanto el propietario de unos activos con los que renuncia a producir, tiene responsabilidades tasadas con sus trabajadores a las que tendrá que hacer frente y es el interlocutor natural ante los inversores que pudieran mostrar interés en desarrollar un proyecto industrial en Avilés y La Coruña. ¿Cabe mayor ventaja en una negociación?. Por ello, Alcoa no acude a las citas ministeriales y actúa con la prepotencia que caracteriza a quien antepone sus razones económicas y estratégicas a las de compromiso-país y responsabilidad social.

Es más fácil ser historiador que profeta, lo cual no obsta para señalar el craso error cometido por quienes no previeron que cuando se confía un sector estratégico a una compañía multinacional globalizada se han de convenir las cláusulas de un futuro e hipotético divorcio, lo que se conoce como “acción de oro”.

Qué ingenuidad también -utilizando términos amables- la de quienes pensaron que el placebo de la interrumpibilidad sería medicina suficiente para curar los males de una política energética dañina para la industria básica; o la de quieres, recién llegados al Gobierno, se dedicaron a las musas de la transición ecológica abandonando a su suerte el crudo teatro de la realidad industrial en el Noroeste de España.

Las Administraciones Públicas concernidas -todas- . en lugar de realizar un preventivo “in vigilando”, ignoraron los preocupantes indicios que suponían la no inversión en tecnología por parte de Alcoa, las desinversiones realizadas por la empresa en el sector transformador del aluminio en España y su nula interacción con el sistema ciencia-tecnología.

Mientras esto sucedía, Alcoa y Río Tinto, en alianza, trabajaban en el desarrollo de ánodos inertes y en el cambio de paradigma de la producción de aluminio primario basado en cubas multielectrodo que emitan oxígeno en lugar de dióxido de carbono. Un proyecto al que dedican 125 M€, de los cuales 40 M€ son aportados por los Gobiernos de Canadá y Quebec  y en el que también participa la multinacional tecnológica Apple. El proyecto Elysis, que así lo denominan, se desarrolla en Saguenay-Lac-Saint-Jean, un enclave situado en Quebec, en el que Alcan -quien fuera socio tecnológico del I.N.I. en Endasa- inició la producción de aluminio en 1901 como la unidad operativa de Alcoa en Canadá. El consorcio Elysis tiene como objetivo comercializar esta novedosa tecnología de producción de aluminio primario en 2024.    

España es el tercer productor de aluminio primario de la Unión Europea con 360.000 Tm. Alemania lidera la producción con 546.000 Tm, seguida de Francia con 424.000 Tm. Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Holanda ya hicieron su reconversión; en España, Alcoa la plantea de forma unilateral y dramática.

El nuevo paradigma de movilidad eléctrica hará un uso extensivo del aluminio y sus aleaciones, al igual que el sector aeronáutico, la eficiencia energética en la construcción, envases tecnológicamente avanzados que desplacen a los plásticos, la industria de las telecomunicaciones y el sector eléctrico. Esto plantea retos tecnológicos que son objeto de investigación y desarrollo por parte de la industria y de universidades europeas.   

La fábrica de San Balandrán tiene futuro, incluso sin Alcoa, por ser más sus potencialidades que sus deficiencias. La factoría debe configurarse como un centro de excelencia en la refusión y el refino del aluminio. Materia prima para ello no le ha de faltar ya que Europa exportó 960.000 Tm de chatarra en 2016. La transformación de una parte sustancial de la misma podría generar actividad industrial, empleo y una mejora en el balance energético global del sector en Europa.

La potenciación de la refusión y el refino en Avilés no debe suponer parar las cubas de electrolisis sino adaptarlas siguiendo para ello criterios técnico-económicos. No se trata de implantar la mejor tecnología disponible en el mercado sino las más adecuada. La producción de aluminio primario ha de formar parte del nuevo proyecto industrial.

Con voluntad y eficacia política, la problemática vinculada al coste energético es abordable. Puede incluso convertirse el problema en una excelente oportunidad para conseguir que la producción térmica con carbón en Asturias se vincule a la industria básica electrointensiva, constituyendo un paradigma de transición ecológica mediante una cooperación público-privada que aborde actividades de I+D demostrativas en captura y aprovechamiento de CO2, complementada con contratos bilaterales de suministro de energía eólica. El estudio realizado por Lazard en noviembre de 2017, sitúa el coste nivelado de la producción eléctrica sin subsidios en un rango de 30 a 60 US$/Mwh para la generación eólica, de 42 a 78 US$/Mwh para los ciclos combinados y de 60 a 143 US$/Mwh para el carbón.  

Ante la falta de proactividad de Alcoa, corresponde al Gobierno de España liderar la búsqueda de un inversor cuyo perfil responda al de un actor presente en el mercado, con experiencia tanto en la producción de aluminio primario como en la refusión y el refino y que integre en su cadena de valor la producción de alúmina. Visar un objetivo más modesto sería fácil y rápido, si bien menos conveniente. En todo caso, se precisará para ello la opinión favorable del legítimo propietario de las instalaciones fabriles que según los acuerdos de 1998 es Alcoa. El arte de lograrlo es cuestión que compete a los políticos y afecta a los ciudadanos; desde la sociedad civil sólo podemos situarlos ante sus responsabilidades.